miércoles, junio 15, 2005

THE ANOMOANON - Joji



THE ANOMOANON

Joji (2004)

Imagínense la escena. El lugar: Louiseville, Kentucky. El momento: cualquiera de finales de los 90. Seamos más específicos. El lugar: la casa de los Oldham. El día: el de Acción de Gracias, con la familia reunida, el pavo con su relleno por dentro, con su salsa de arándanos rodeándolo, con un pastel de manzana a un lado de la mesa, con uno de calabaza al otro. El padre con su camisa a cuadros, su cerveza y el cuchillo listo para trinchar el regalo de los colonos. Los hermanos, Ned, Paul y Will, ríen, preparados para emborracharse, para atiborrarse de Baggles, puede que para ver el fútbol americano por la tele. Por mucho que nos empeñemos en pensar en Will Oldham como en un ser torturado cuyos discos podrían usarse como cuchillas de afeitar, probablemente el señor Will Oldham no es más que una persona normal que disfruta de los placeres sencillos tanto como cualquiera de ustedes.
La última vez que vino Madrid, bajo el nombre de Bonnie 'Prince' Billie, Will Oldham se destapó como un todo un showman, como un interprete con nervio y gracia. Como alguien que puede escribir las canciones más tristes pero no dejarse derrotar por ellas. En esa gira vino con el hiperactivo David Pajo y con su hermano Ned. El parentesco evidente, delataba a un Ned Oldham más desgarbado y mayor que parecía avocado a estar por siempre a la sombra de su hermano, escondido en los palacios y en los nombres de vaquero. Parecía entonces no llamado a destacar, a recibir reproches en las comidas de Acción de Gracias por no tener una carrera tan inatacable como la de su hermano Will.
Dejado llevar por esta escena que por alguna razón me monté en mi cabeza, no puede dejar de sorprenderme ante el primer contacto con Anomoanon, el proyecto en solitario de Ned Oldham. Anomoanon nacieron en 1997, y por el camino han dejado seis discos en el que Ned es el único miembro fijo. Igual que Palace, igual que Songs: Ohia. En realidad Anomoanon se sitúa un poco entre el folk de su hermano, esa voz delata el parentesco, y el country-rock a la manera de Neil Young de los últimos discos de Songs: Ohia. A medio camino y a la vez más clásicos que los dos anteriores. Reminiscencias de The Band, Bob Dylan, Grateful Dead, “Joji” huele, sabe, y siente tan americano como un pastel de manzana, un partido de los Yankees o un anuncio de Marlboro. Las comparaciones son odiosas, y quizá el listón estaba muy alto, discos como los de Palace no se oyen todos los días, sin embargo merece la pena pararse un rato en “Joji”, relajarse y mirar el horizonte desde el porche. Debe de ser verdad aquello que decían de que el agua de Louiseville tenía algo raro.